Había una vez dos señoras que -pese a que se adoran en público-, se odian íntimamente en privado. El poder absoluto de una crispa los nervios de la otra. Y la otra "quiere ser" a toda costa. Por eso organiza las payasadas que organiza. Y cree que la gente la ama por las actividades que desarrolla. Y el "amor" que -según ella- le profesa la gente, es lo que la convertiría -también según ella-, en la próxima presidenta comunal de nuestro pueblo. Lo más feíto de toda esta situación es cuando suele ir a determinados lugares y hablar pestes de la otra señora. Eso es feíto, muy feíto.
A ver como puedo expresar lo que siento... jajajajajajajajajajajajajaja. ¿Se entendió?.