22:30 LA GLORIA QUE SUPIMOS CONSEGUIR

Hace algún tiempo, una imbécil diplomada dijo en un programa de televisión que en Teodelina no había pobreza. Ayer por la mañana, el pueblo dio la imagen que los funcionarios no quieren ver: una joven mujer comía del tacho de basura de un reconocido hotel céntrico.
Del mismo tacho en el que arrojan los deshechos de comida que la noche anterior comió una alta funcionaria, la que asiste con su esposo a cenar al mencionado lugar. La culpa no es del lugar en cuestión. La culpa es de los inútiles que nos gobiernan. Los mismo inútiles que no solo no saben combatir el hambre, sino que lo niegan. Así vivimos en Teodelina, negando.