
Si de algo podemos pavonearnos cual gallinas plumosas es del bar que tenemos en nuestro balneario. La promesa apurada fue hecha por el anterior presidente comunal y sus laderos (muchos de los cuales hoy siguen en el poder): nuestro balneario tendrá el bar que se merece. Bue... parece que nos merecemos cuatro fierros dudosos y una lona mal puesta... avanzamos...avanzamos, Mirta!!!