Parece que todo estaba listo: hasta estaba el nombre de la titular del Registro. El ex funcionario provincial hizo los "trámites" para que la pobre chica empezara a poner su firma en los papeles. Pero no tuvieron en cuenta que iban a despertar la ira de "un santo". Cual Mirta Legrand, el prelado habría dicho: "así no, carajo mierda. Así yo no".
No es cuestión que le encajen la parroquia y cuando existe la posibilidad de facturar un "diezmito" intenten dárselo a otra...