18:35 A LAS AUTORIDADES COMUNALES


Aunque ya se lo he dicho más de un millón de veces, mi nombre es Pablo Leger, mi DNI es 21.444.809 y mi domicilio es Los Flamencos 293 de Teodelina. Esta vez escribo, y lo hago públicamente, porque considero que no están cumpliendo los deberes de funcionarios públicos, y por ese motivo les pido formalmente la renuncia.
Si aún les queda un costado de pudor, pongan su firma en una hoja en la que se haya plasmado con anterioridad la renuncia, y váyanse a sus casas. Para gobernar, no sirven. No están aptos.
Y, Susi querida, antes que salgas corriendo hacia el abogado con estas palabras impresas bajo tu bracito, te cuento que sería mucho mejor que en vez de intentarme hacer un juicio, te convendría -a vos y a todos los que están con vos atornillados en la Comuna-, hacer las cosas que un pueblo exige, y para las cuales las votaron.
Nunca hicieron lo que tenían que hacer con las cunetas de mi cuadra, motivo por el cual 5 familias vivimos en condiciones de "villa miseria" en cuanto a desagotes y cunetas. Eso sí: para ser "malos y cuchilleros" no perdieron tiempo: taparon las cunetas como forma de decir "ahora no van a molestar mas".
Tampoco riegan esa calle. Lo hacían, es verdad. Pero como nos quejamos porque lo hacían con agua salada, inmediatamente nos "castigaron" dejando de regarnos. Por ese motivo, por vuestra inutilidad manifiesta, 5 familias de esta calle vivimos casi como en la villa, tal como dije ut supra (más arriba, para que me entiendan), en lo que a condiciones de regado nos referimos.
Por lo expuesto, y por un sinfín de ítems más, sean nobles: renuncien. Pasen a la historia de otra forma, porque de esta, será muy triste. Gobernar no es hacer collares de cursilerías enhebradas una tras otra, o rendir homenajes lastimosos, que ni al muerto conmueven. Es otra cosa. Yo se que fue un innoble el que las animó a aceptar este desafío, y que después se lavó las manos, como hace siempre. Pero de ese me voy a ocupar más adelante. Ahora hay que gobernar en serio.
Y ustedes no saben. Por eso, jueguen a ser maestras en sus casas, pero no jueguen con mi pueblo.
¿Aceptan el desafío o van a seguir cantando "un borriquito como tú"?...