Vos, pobre pibe, fuiste siempre el protegido de la Señora. Y lo fuiste no porque fueras inteligente ni capaz -porque de hecho no lo sos-, sino porque por unos pesitos mensuales te arrastrabas por el suelo sirviendo de alfombra a la mencionada Señora. Y a algun señor también.
Resulta que de ser el Terrorista Oral hoy no sos más que un segundón: tu adorada Señora habría puesto plata y habría dado todo su apoyo a otra persona para acompañarlo en su microemprendimiento en medios de comunicación.
¿Qué pasó, starlette de medio brillo...? ¿Y ahora, se habrá acabado tu cuotita?...¿Tendrá algo que ver el tema de la bicicleta?...
Vaya uno a saber. Mar del Plata no es una mala opción para vos. ¿Necesitás que te llevemos?.