Parece que Mirti se levantó nerviosa. Y no le importó que sea el cumple de Susi. Y con la mano firme que la caracteriza para tomar decisiones, dijo "no hay más horas extras para nadie". Y no hay horas extras para nadie.
Asique, muchachos, a arremangarse y regar con un baldecito cada uno la puerta de su casa y llevar la basura en bicicleta al basurero.
Después de todo, Mirti no se va a volver loca por no poder pagar los sueldos. Si no te gusta, mudate a Villa Cañás y listo, que tanto joder.