
Finalmente, después de tantas idas y vueltas, las chichís comunales pudieron estrenar sus nuevos "tailleurs", los que fueron confeccionados al más alto estilo haute couture. Se descartó para la confección a Giorgio Armani, como así también a Dior, por considerar que los diseños que habían propuesto no eran de la altura y el gusto de las empleadas comunales, principalmente Olfa 1, 2 y 3; tan "destinguidas" y acostumbradas a la alta costura eshas.
Así, se logró confeccionar un atuendo que hace las delicias de los representantes del mal gusto: una "cosa" amorfa, escotado hasta el esternón (para ahorrar en lienzo), corte princesa (por Mirti y Susi), largo evangélico (por la Barbie Gobernadora), manguita japonesa (por petit Lorraine) y con el dobladillo ajustable según la necesidad de la dama y el caballero.
El largo es justo hasta donde empieza la colacha, dado que si las empleadas necesitan ir al balneario en verano, pueden llevar puesta la mokini debajo del pantalón, y al llegar a la pileta, se quitan el mismo y quedan listas para ingresar al centro de refresco comunal a dar rienda suelta a sus lenguas, contando "lo mal que las trata Susi" o "lo loca que está la vieja", aunque nunca pudo saberse quien es "la vieja".
El problemita que tienen varias chichís es el escote: si lo cierran del frente, se les salen los pedazos de corpiño por los costados; y si lo cierran por los costados, el busto comunal se exhibe a los visitantes. Ni que hablar del buen gusto en la elección del color: una mezcla exacta entre beige (pronúnciese besh, arrastrando la shhh) y marrón. A ver...para que entiendan...marrón caca.
Ahora, solo falta que les den ropa a los muchachos del corralón. Esos sí trabajan en serio...y hace tiempo que no les tiran un pantaloncito. Y me gustaría ver a Petit Lorraine con el uniformito nuevo...
Así, se logró confeccionar un atuendo que hace las delicias de los representantes del mal gusto: una "cosa" amorfa, escotado hasta el esternón (para ahorrar en lienzo), corte princesa (por Mirti y Susi), largo evangélico (por la Barbie Gobernadora), manguita japonesa (por petit Lorraine) y con el dobladillo ajustable según la necesidad de la dama y el caballero.
El largo es justo hasta donde empieza la colacha, dado que si las empleadas necesitan ir al balneario en verano, pueden llevar puesta la mokini debajo del pantalón, y al llegar a la pileta, se quitan el mismo y quedan listas para ingresar al centro de refresco comunal a dar rienda suelta a sus lenguas, contando "lo mal que las trata Susi" o "lo loca que está la vieja", aunque nunca pudo saberse quien es "la vieja".
El problemita que tienen varias chichís es el escote: si lo cierran del frente, se les salen los pedazos de corpiño por los costados; y si lo cierran por los costados, el busto comunal se exhibe a los visitantes. Ni que hablar del buen gusto en la elección del color: una mezcla exacta entre beige (pronúnciese besh, arrastrando la shhh) y marrón. A ver...para que entiendan...marrón caca.
Ahora, solo falta que les den ropa a los muchachos del corralón. Esos sí trabajan en serio...y hace tiempo que no les tiran un pantaloncito. Y me gustaría ver a Petit Lorraine con el uniformito nuevo...