22:50 GOBERNADOS POR INEPTOS Y CONTROLADOS POR INCAPACES


Anoche, alrededor de la hora 21, fui partícipe de la incapacidad de cierto inspector de tránsito del que no voy a dar el apellido porque -en cierta manera- grafica las actitudes de todos los inspectores, como así también el calamitoso estado en que está el tránsito en nuestro pueblo, gracias a la envidiable y exquisita preparación que tienen los nombrados inspectores. Este pobre hombre (léase pobreza intelectual) hizo sonar con alarde su "pito" ya que descubrió algo espantoso: el periodista y vecino de nuestro pueblo Pablo Leger (o sea, yo) circulaba en su automóvil Chevrolet a una velocidad exacta de 37 kilómetros por hora. Y hay que ponerle un freno. Si no, cualquiera va a hacer lo que quiera en este pueblo. Si el máximo para circular dentro del ejido urbano es de 40 kilómetros por hora, ¿cómo vamos a permitir que este pibe ande a 37 kilómetros por hora?.
El mismo inspector (que lleva a su hija a trabajar en la moto que supuestamente es de la Comuna...y el combustible también, incluso en horas de trabajo), se mostró al borde de un ataque de nervios porque este irrespetuoso de Leger circulaba a 37 kilómetros por hora por calle 9 de Julio, justo frente a la plaza.
Y fue tan tonto en su observación, que no se dio cuenta que mientras Leger le indicaba ciertos "errores" que se cometen en el tránsito, delante de los ojos del inspector pasaban:
* 14 menores de edad en moto
* un adolescente conduciendo un auto a una velocidad que llamó la atención al mismo inspector
* cientos de mayores (al igual que los menores, todos sin casco y a gran velocidad)
* vehículos de gran porte a mucho más de 40 kilómetros por hora (límite en ciudad o pueblo)
* un camión cargado de almas festejando no se que cosa (¿acaso eso no es más peligroso que circular a 37 kilómetros por hora?)
* Un pobrecito que dice ser periodista en su moto, a altísima velocidad...claro, ese habla bien de Mirti y Susi, no lo jodamos, che...
* cientos de jóvenes se encontraban sentados en los cordones de la plaza, con el peligro que eso implica al andar tanto descerebrado suelto en las calles
* Este mismo periodista casi fue embestido por un médico local
Todo eso ocurrió mientras el Esplendoroso Señor Inspector trataba de enseñar a Leger a circular con precaución.
Mientras tanto, en algún lugar de este pueblo, un "bar" que guarda cierta familiaridad con la comuna (al menos, por cinco años) no recomienda sus pizzas porque los ratones les comen el queso todas las noches.
Mientras tanto, en algún lugar de este pueblo, un "iluminado" descarga pollos de una camioneta vieja sin que los inspectores descubran que falla la cadena de frío.
Mientras tanto, Pablo Leger no puede salir de su casa cada vez que llueve por el estado absoluto de abandono que tienen las calles, principalmente Las Achiras.
Mientras tanto, dejaron en tal estado de abandono también las calles de asfalto que hoy es imposible circular a más de 40 kilómetros (aunque pareciera que el inspector todavía no se dio cuenta de eso).
El inspector no tiene la culpa de esto. Lo dijo él mismo: "yo no tengo nada que ver con éstos"...Pero sí tiene la culpa de su ignorancia. Si no sabe que el límite permitido es 40 kilómetros, no puede ser inspector. Si no sabe que el uso de casco en nuestro pueblo es obligatorio (por ende, debe observar el cumplimiento de la ley que lo marca), no puede ser inspector.
Y encima, con la autoridad que otorga la ignorancia en que vive esta gente, aseguró que me haría la multa. Ojalá, pobre hombre. Ojalá me hagas la multa.
Ya me cansé de ineptos e inútiles. Nadie sabe nada, pero todos son Gardel.
Nadie hace absolutamente nada, pero todos ya hablan de las próximas elecciones.
Son irrespetuosos. Desde la primera hasta el último.
Teodelina está en decadencia. Y la culpa no es de ellos. Es de nosotros, que la vemos caer y aplaudimos...