20:30 MAL DOMINGO PARA MIRTI

Mirti descansaba plácidamente en su domicilio. Su esposo afinaba como siempre. El aire fresquecito de la tarde los imaginaba en alguna lejana playa paradisíaca...como por ejemplo...Claromecó o Las Toninas. Todo era ideal: "tu eres mi esposo...lio soy la Reina". Hasta que ocurrió lo terrible: golpes provenientes de la puerta de palacio alertaron al matrimonio real. Y salió Su Alteza. Dos jóvenes comenzaron a increparla, vaya a saber uno porque motivo.
Y allí Mirti intentó explicarles que elia es intendenta de lunes a viernes, y que los domingos no está ejerciendo, motivo por el cual los habría invitado a que fueran el lunes a la Comuna, donde serán cordialmente atendidos por...este...digo...no se.
Tras oír los desencajados gritos de sus súbditos enojados, Reina Mirti decidió que elia no merecía ese trato, por lo que ingresó nuevamente a su morada, de la que -a los pocos minutos y después de ver que había alguien en la puerta que lo agarrara-, salió su inefable esposo, el vengador lagunero. A los gritos, otra vez amenazó a los agresores con "volarle la cabeza de un tiro si no la dejan tranquila", motivo por el cual habría tenido que intervenir la policía.
Como diría una vieja conocida...otra vez la burra al trigo. Mirti: si no querés que te pongan nerviosa, lo mejor sería que escribas en un papel y firmes abajo despues que termines de escribir. Pero no esos boletos de compra y venta que le firmás a la pobre gente (uno de los cuales obra en mi poder...por las dudas). Lo que tenes que firmar, m'ija, es la renuncia.