10:36 COLUMNA DE PABLO LEGER PUBLICADA HOY EN EL DIARIO LA NUEVA VOZ REGIONAL

Ser carne…o ser humano
En cualquier país civilizado, el político gana una elección porque su propuesta es superadora, porque la gente cree en él más que en el contrincante, o porque su proyecto de gobierno seduce a la mayoría.
Claro…en cualquier país civilizado. En Argentina, eso no pasa. Conquistar al votante no es sólo una cuestión de discurso o proyectos. Hay que agasajarlo con otros elementos más viejos y efectivos que las ideas….sencillamente porque los políticos de hoy no tienen ideas. Así, chapas, veredas, portones, piso para la casita, cielorraso y algunos manguitos en efectivo son algunos de los imprescindibles en cualquier campaña electoral. Y ahí no hay crisis económica que valga: no habrá plata para hacer obras públicas, pero hay plata para comprar ladrillos y chapas para la familia de fulano de tal. Es que fulano de tal, Inesita, es el jefe de una gran familia, y todos nos votarán si les regalamos…
A veces pienso que –tras corruptos-, nuestros políticos tienen caca en vez de cerebro. Ni siquiera para pensar sirven. En España, por ejemplo, los socialistas (además de otras “cosillas”) repiten en cada elección su tradicional reparto de rosas rojas, que se ha convertido en una de sus principales señas de identidad. Acá, ni para gladiolos les da la cabeza.
Acá son más promiscuos. Sin ir más lejos, en la edición del diaro Perfil del 9 de enero pasado, se denunció que un político, para que la gente vaya a sus actos, regalaba droga. Sí, leíste bien, Catalina…regalaba droga.
La noticia decía que el legislador tucumano y peronista Pedro Balceda, reconoció que muchos punteros regalan "paco" para movilizar gente a los actos políticos…
Mirá vos…por un lado, tenemos a Susana, Moria, Marcelo, Mirtha y hasta a algún pseudo periodista local peleando por lograr más seguridad. Y todos coinciden en que la droga tiene mucho que ver en el tema. Y por otro, muy fresquito y dicharachero, aparece este político “enorgulleciéndose” de regalar Paco…
Tras cartón, salió el gobernador José Alperovich, quien aumentó aún más la controversia cuando dijo que "los jóvenes que consumen paco son irrecuperables". O sea, Estercita: son pibes pobres, que van camino al cementerio. Entonces, más que preocuparnos por ver si podemos recuperarlos, les damos más paco así revientan rápido. ¡¡Eso sí: que antes nos voten!!.
Pero, mi querida vieja, para que no te tires a llorar delante de la palangana, te cuento que los nuestros no son los únicos “degenerados”. Te cuento que en Chile, se hizo público el caso de un político que regalaba medicamentos. Eso no está mal… el tema es que las cajas de esos remedios tenían impreso el logo del partido político al que pertenecía…
Eso pasó en Chile, donde los políticos de derechas (UDI y RN) regalaron cajas de medicamentos ansiolíticos (tranquilizantes y calmantes) con las insignias de sus partidos políticos a la gente de Aysén, afectada sicológicamente por el tsunami.
¿Viste que la política es un “puema”, Carmencita?...
También, hacen “regalos” de los que nos damos cuenta. Petróleo, empresas del Estado…maquinaria…bue, un poquito de todo.
Y ni hablar del dinero público, el regalo más importante que manejan. Y más, en época de elecciones.
El sistema es muy perverso. Me da asco cuando alguien roba. Menem me da asco, todos sus funcionarios me dan asco, los sobresueldos me dan asco. Todos los actos de corrupción: desde el jardinero de De la Rúa hasta los sobornos del Senado, los van a tener que explicar. Y a este Gobierno le pido que explique las cosas. Nada está probado, pero que expliquen, quiero entender qué pasa con Skanska, qué pasó con Felisa Miceli, por qué la denuncia a Picolotti; y nadie explica nada. Quiero que expliquen. La gente tiene derecho a saber qué hace el funcionario público.
El argentino común (o sea, clase media) está cansado de sentir asco. Los gobiernos ganan las elecciones –según me dijo alguien que entiende-, por los pobres a los que sedujeron con regalitos. Pero también las ganas por los ricos que los apoyan en pos de sus “negociados”. Entonces, esto jamás cambiará.
O sí…habrá que ver. Esa es la tarea. Descubrir que hacés vos, vieja, para que esto cambie. ¿Cuándo fue la última vez que te quejaste en serio y ante quien corresponde porque no te regaban la calle?, ¿cuándo fue la última vez que exigiste que se cumplan tus derechos?...
Mientras sigamos sentados en el comedor, mirando como por la tele Susana llora y pide pena de muerte…no seremos más que carne frente a un aparato. ¿Queremos eso…o queremos ser humanos?.