Estimado caballero, que –ya viejo- asiste con tristeza a su realidad de tener que ganarse el pan subido a una ridícula motito por el pueblo. Y eso no es malo…lo malo es que Usted nunca sirvió para nada. Y quiere ahora, al final de su vida, dejar un mensaje positivo a sus hijos, convirtiéndose en quien demanda a un periodista. Ya es tarde para dejar el mensaje a sus hijos, y dudo que pueda encontrar un “rincón” en el que se base para una demanda.
Usted y yo hemos tenido algunos encontronazos, excepto aquella vez en que usted vino a la radio para decirme “yo no tengo nada que ver con lo que ese inútil me manda a hacer, yo estoy de acuerdo con vos”. ¿Se acuerda de esa vez, o ya se olvidó?.
También recuerdo cuando con esa moto, y el combustible que paga la Comuna, Usted llevaba a su hija a su trabajo, que por cierto queda a más de 5 kilómetros de la zona urbana. Menciono la distancia para deducir el combustible que gastaba cada vez que la “nena” necesitaba ir a trabajar.
Lo he visto hacerse el “tonto” cuando el hijo de fulano circulaba a más de 60 kilómetros por hora por la calle 9 de Julio frente a la Plaza, pero tuvo la infelíz idea de determe a mí porque –según usted-, yo venía en exceso de velocidad. Claro…venía a 35 kilómetros por hora. Y en zona urbana, la máxima es 40. Debería educarse para saber que si el máximo es 40, no hay que molestar a la gente que tiene sus papeles al día. ¿Me entiende?. ¿Se acuerda la vez que lo paré en la calle para decirle que por favor fuera a la costa de la laguna porque estaban corriendo picadas?...¿y usted que hizo?...se fue de la plaza…desapareció. Porque usted es un cobarde. Se le nota en la cara. Y usted también es un infelíz.
Solo un infelíz puede ir a lo de un abogado a preguntarle si no era posible hacerme juicio por lo que escribo en el blog. Sepa, mi ignorante, que hay algo en este bendito país que se llama “libertad de expresión” y que un inspector de tránsito no va a quitarme. Si se sintió molesto porque alguna vez dije que un inspector de tránsito abrió la puerta de atrás del balneario en algún recital, jamás pensé en usted. Quedó en ridículo y expuesto al ir a lo del abogado a hacer “la consultita”. ¿Debemos pensar que fue usted el que abrió el portón y cobraba 5 mangos para que la gente ingresara?.
Sepa, mi ignorante, que todo lo que se publica en el blog es antes controlado y revisado por un abogado. ¿Cree usted que soy tan estúpido?. Se equivoca.
Pruebe trabajando. Gánese el sueldo. No estupidee parado en la plaza. Está viejo y sería bueno que de una vez por todas demuestre que “le gusta el pique”. Ah... y pierda su propio tiempo yendo al abogado fuera de su horario de trabajo. Yo no tengo porque pagarle horas que supuestamente usted trabaja, y las pierde yendo a un abogado a preguntar estupideces.
Atentamente
Pablo Leger