Había una vez un pueblito perdido en la pampa santafesina, en el que existía una empleada comunal con ansias de ser presidenta comunal. Y tanto ímpetu ponía en serlo, que olvidaba cumplir su labor como corresponde. Así, ocurrió lo previsible: el craso error, el irrespetuoso error, el más lamentable. Mirá que casualidad...ustedes inventaron que yo me reía de un muerto...y fueron ustedes los que terminaron haciéndolo. Lo que son las vueltas de la vida, ¿no?...En ese mismo pueblo, fallece un hombre. Entonces la familia, se acerca a la Comuna para conseguir una tumba en el cementerio de ese pueblito. Y la empleada comunal-jefa-tercera princesa-soñadora con el poder; les adjudica determinado terreno en la necrópolis local. Y allí sepultan al hombre muerto.
Algunos días después, otra familia reclama: en la misma tumba, pero unos metros más abajo, se encuentra sepultado otro hombre desde el año 1997. Y allá van todos a la Comuna, donde la empleada comunal-jefa-tercera princesa-soñadora con el poder les habría dicho: "no...el muerto que les corresponde a ustedes, está en otra tumba, en la de al lado"...
Conclusión: las familias habrían buscado asesoramiento, habrían hecho algunos "trámites" (incluso se llegó a abrir una tumba vecina) y se habría comprobado que en la misma no estaba el cuerpo, sino en la que la familia sostenía. "Pequeño error" de nuestra querida empleada comunal-jefa-tercera princesa-soñadora con el poder...
Lo más dramático es que a la familia del último fallecido no le dieron el terreno gratis, como suele hacerse en muchos casos, sino que se lo cobraron en cuotas. ¿Tan grande es la necesidad de plata que no reparan ni siquiera en respetar a los muertos?.
Imaginen lo que pasaría si se postula para presidenta comunal...¿cómo...?...ah, ¿ya está?.
Eso ocurrió en ese pueblito. Menos mal que en Teodelina jamás pasará esto...te lo juro por nuestros muertos!