Pueden insultarme con lo que quieran. Pero a mí. No a mi inteligencia. Una sola vez "permití" que un infelíz de su propio partido me pidiera "por favor" que no siguiera atacando a la señora, porque en una semana firmaba la renuncia si yo seguía diciendo verdades. Y como soy un caballero, yo me llamé a silencio. No quería la caída de un gobierno. Quiero un gobierno, que es distinto. Y ahora, que llegan las elecciones, se acercan (nunca en persona, sino a través de terceros) con promesas estúpidas.
Señores míos: yo vivo de lo que tengo en la vida, me gané y heredé. No necesito del sobrecito que ustedes pasan a fin de mes a varios periodistas de este pueblo. No me van a seducir con eso. De manera, infelices, que no vayan a decirle a fulano que si ustedes ganan van a hacer tal cosa y yo voy a ser el "elegido" para ponerlo en marcha.
¿Que pasó?...¿se cansaron de pasar el cheque a fin de mes y quieren poner su propia "fábrica de noticias". Ahora es tarde. Jugaron conmigo, y jugaron mal. Se equivocaron. Yo no me vendo al mejor postor. Otros sí. Pues, amigos, vayan con los otros. Ah...¿no les sirve, porque ahora les cuesta muy caro?. Como diría mi abuela italiana..."a coderse".
Yo sigo mi camino tranquilo. Soy creíble, y eso cuesta muy caro en este pueblo. Si además le sumamos mi dignidad, no les alcanza toda la plata que se robaron para pagarme.
Los desprecio.
Pablo Leger
DNI 21.444.809